Quién es Tatiana Schlossberg, la nieta de John F. Kennedy que padece un cáncer terminal

Una nueva desgracia se sumó a la familia Kennedy, la misma que acumula tragedias desde 1963 con el asesinato a John F. Kennedy, por entonces Presidente de los Estados Unidos. Así lo afirmó Tatiana Schlossberg, nieta del político demócrata, quien recientemente hizo público su grave diagnóstico médico.

La joven de 35 años tiene como madre a la diplomática Caroline Kennedy, la única hija con vida de JFK. Por otra parte, su padre es el diseñador y artista estadounidense, Edwin Schlossberg.

Tatiana está casada con el urólogo George Moran desde el 2017. Con él tuvo dos hijos: Edwin Garrett Moran (2022), de 3 años, y una niña de 1 año (2024), siendo esta última la que nació poco antes de que le anunciaran el dramático diagnóstico.

Quién es Tatiana Schlossberg, la nieta de John F. Kennedy

La nieta del Presidente más joven de la historia de Estados Unidos nació el 5 de mayo de 1990 en Nueva York. En aquella ciudad se educó junto a sus dos hermanos, la artista Rose, y Jack, recientemente incorporado a la política.

Específicamente, Tatiana estudió en las escuelas privadas de elite Brearley –instituto para niñas al que también fue su hermana dos años mayor- y Trinity, de la que se graduó en 2008.

Tatiana es la hermana del medio de los tres herederos de la única hija viva de JFK. Foto: AP/Steven SenneTatiana es la hermana del medio de los tres herederos de la única hija viva de JFK. Foto: AP/Steven Senne

La joven creció en el barrio Upper East Side de Manhattan, a pocas cuadras a su abuela Jackie Kennedy Onassis. La ex primera dama -que falleció de cáncer en 1994- solía visitar frecuentemente a sus nietos, a quienes llevaba a pasear al Central Park.

Una vez que terminó la escuela, Tatiana decidió estudiar en la Universidad de Yale, la misma que luego eligió su hermano menor, Jack. Allí logró la licenciatura en Historia en el año 2012, no sin antes participar del periódico Yale Herald, del que fue editora. Esos incipientes pasos en el periodismo, que empezaron con historias en primera persona sobre arte y entretenimiento, serían un indicio de su profesión futura.

Los inicios de Tatiana Schlossbergen en el periodismo

Entre las prestigiosas aulas de la Ivy League la joven ganó el premio Charles A. Ryskamp Travel Grant. Fue por un proyecto de investigación sobre la relación que existió en el siglo XIX entre los “esclavos fugitivos” y las tribus indígenas americanas de la costa de Nueva Inglaterra, particularmente en Martha’s Vineyard.

Martha’s Vineyard no fue una elección aleatoria. En esa exclusiva isla de Massachusetts, -donde su abuela materna tenía una lujosa finca- pasó buena parte de su infancia. Tenía para sí una playa privada, piscina, jardines, huertos y hasta una casa de hadas que Jackie hizo construir especialmente para los pequeños.

Ese mismo sitio sería el elegido en 2017 para celebrar el matrimonio de Tatiana con George Moran, urólogo y profesor adjunto en el Centro Médico Irving de la Universidad de Columbia. Permanecen en pareja desde sus tiempos como compañeros de clase en Yale.

En 2014, Tatiana obtuvo un máster en historia estadounidense por la Universidad de Oxford, Reino Unido. Esta carrera la eligió para “conectar con su legado familiar”.

John F. Kennedy fue el presidente más joven de los Estados Unidos. Foto: AFP John F. Kennedy fue el presidente más joven de los Estados Unidos. Foto: AFP

Desde entonces trabajó como reportera. Su primer paso lo dio con una pasantía en The Martha Vineyard Gazette, para luego cubrir policiales en el The Bergen Record en Nueva Jersey.

Trabajó en el New York Times durante varios años, para el que elaboró artículos sobre ciencia y cambio climático. Otros medios en los que escribió fueron The Washington Post, Vanity Fair, The Atlantic, The Boston Globe y Bloomberg.

Además, en 2019 publicó el libro Inconspicuous Consumption: The Environmental Impact You Don’t Know You Have (Consumo discreto: el impacto medioambiental que no sabes que tienes).

Esta obra trata sobre las consecuencias invisibles que producen el Internet, el combustible, la tecnología, entre otros. Y no lo hizo nada mal, ya que un año después de su publicación le valió el premio Rachel Carson Environment Book.

“Creo firmemente que las empresas deberían ser más transparentes sobre lo que hacen. No es justo para el consumidor esperar que estos evalúen las diferentes cadenas de suministro”, sentenció a Vogue en referencia a la explotación de los recursos naturales para fabricar de forma masiva.

Sin embargo, la muchacha consideró rumbos alternativos a las noticias, como ser abogada ambiental o, sin ir más lejos, un ingreso a la política. Pero se dio cuenta que ser periodista era “lo que mejor se adaptaba a ella”, según dijo a la mencionada revista. “Creo que soy buena en el periodismo. Es importante que la gente contribuya como pueda”.

El cambio climático: la conexión con su abuelo JFK

Si bien nunca llegó a conocer a su abuelo, Tatiana aseguró que este fue de “gran inspiración”. En una entrevista a Vanity Fair en 2019, dijo: “Creo que sus discursos son increíblemente impactantes […] El discurso en la Universidad Rice sobre el deseo de poner un hombre en la Luna me inspira mucho, y el discurso en la Universidad Americana sobre el Tratado de Prohibición de Ensayos Nucleares”.

Estas palabras le sirvieron a motivarse para hacer “una diferencia en el mundo”. “Para mí, mi abuelo vive en mi imaginación, en sus palabras y en las lecciones que nos dejó. A lo largo de mi vida pude conectar con él a través del estudio de la historia, tanto estudiando su vida como las épocas y patrones que lo fascinaron”, afirmó.

Qué le pasó a la nieta de John. F. Kennedy

La joven de 35 años anunció este sábado que padece una forma terminal de leucemia mieloide aguda. En un ensayo publicado en The New Yorker, reveló que un médico le advirtió que podría tener “un año más de vida”.

Un panorama desalentador entre tratamientos que, según contó la periodista ambiental, intentaron hacer frente a virus que le impidieron continuar con su vida tal cual la conocía. “Me siento engañada y triste por no poder seguir viviendo la maravillosa vida que teníamos”, afirmó en el texto.

Desde su diagnóstico en mayo del 2024 -justo cuando acababa de dar a luz a su segundo hijo-, la especialista en historia se hizo dos trasplantes de médula ósea, varias rondas de quimioterapia, y participó en ensayos clínicos experimentales.

“Durante toda mi vida traté de ser buena hija, buena hermana, buena persona”, escribió en el medio neoyorquino. “Y ahora he agregado una nueva tragedia a nuestra familia, y no hay nada que pueda hacer para evitarlo”.

Estas palabras de sinceramiento ocurren a más de un año del diagnóstico que comenzó con un análisis de rutina. Allí se vio un conteo elevado de glóbulos blancos. Posteriormente se confirmó que Tatiana sufría una variante con una “mutación rara”-conocida como Inversión 3-, algo frecuente más bien en personas de edad avanzada.

Fuente: www.clarin.com

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